Corazón
órgano muscular, de forma cónica y hueco, localizado en el tórax, entre los pulmones, el tamaño equivale al del puño. Es el motor de la circulación de la sangre. Para los hebreos, el c. era la sede de las facultades del hombre, de los pensamientos, los sentimientos, las decisiones, es decir, el c. es el interior del ser humano. En el c. está la conciencia moral del hombre, el salmista le pide a Dios que le dé un c. puro, Sal 51 (50), 12 y 19; el profeta, figuradamente, dice que es necesario circuncidar el c., Jr 4, 4; con la nueva alianza, Dios inscribirá la ley en el c. del hombre, Jr 31, 31-33; le infundirá un c. nuevo, Ez 36, 26. A Yahvéh se le debe buscar y amar con todo el c., Dt 4, 29; 6, 5; 10, 12; 13, 4; Jos 22, 5; Mc 12, 30; Lc 10, 26. El hombre ve lo que aparece a la vista, lo superficial, pero Dios conoce lo interior, el c., a pesar de las apariencias, 1 S 16, 7; Dios examina el c. del hombre, Sal 17 (16), 3; 44 (43), 22; Jr 11, 20; 12, 3.
En las Escrituras figuradamente, se dice que Dios tiene c., que se irrita por la mala conducta del hombre, Gn 6, 6; así como también se apacigua, Gn 8, 21; y se lee la expresión según la cual Dios actúa “según su c.”, 1 S 13, 14. Jesús llama bienaventurados a los de c. limpio, Mt 5, 8; lo bueno o lo malo sale del c., Lc 6, 45.
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